Posiblemente ningún título hay en la tierra ni en el cielo, tan entrañable, tan cercano y tan íntimo como “madre”. Ello conlleva el sentimiento de cariño, de aprecio, de dependencia y de filiación. Están unidos y son correlativos. No se puede olvidar que, precisamente por eso, se ha aprovechado para añadir un aspecto comercial, ofertando un regalo como agradecimiento.